miércoles, 10 de marzo de 2010

good fortune

Things I once thought
unbelievable
in my life
have all taken place

(P.J. Harvey)


Pensar que esto realmente está pasando es invitar al escalofrío. A uno le venden otra cosa. La lucha, la literatura, el amor como un sufrimiento intangible, insoportable y genuino. Todas las construcciones; uno mismo como una construcción de todo esto y/o por todo esto, productor y producto de todo lo que existe, llega a dudar. Bueno, yo dudé, pero después acuden la inteligencia -antes que el sentido común, tan falso en estos casos- y sobre todo el instinto, y entonces sé que es verdadero, que lo demás no tiene asidero, y el sentido teatral de la vida, la representación falaz de lo que es y lo que debería ser, la hiperrealidad, las máscaras y los panfletos configuran la comedia -ya no tragedia, porque hay un final, y el final es también, mágica, misteriosamente, principio-.

Sé que es real no sólo porque lo siento, sino porque no encuentra fórmula en ningún lado (salvo los cuentos, esos moldes imposibles, ergo, ahora burlados). Raras veces se literaturiza (ahora, por ejemplo, pero porque en ocasiones emana con tanta fuerza que es necesario organizarlo, sobre todo cuando no hay algo físico inmediato; ahora es cuando las palabras le dan parte de su entidad, aunque no sea necesario).

No necesita representación ni intermediario: simplemente es, esa es la mera prueba, su esencia, su verdad mística e incuestionable.