miércoles, 10 de octubre de 2007

COCA LIGHT + MENTOS = BOMBA

Mirá cómo son las cosas. Podés compartir años y años con una persona, religiosamente, todos los días, y que no te deje nada. O te deje poco, y se la termine comiendo el tiempo como a -casi- todas las cosas. A mí me pasó. Yo me cruzo con un compañero de secundaria y no lo reconozco. Una vez un pibe que repartía volantes me corrió media cuadra para decirme que yo me había ido de viaje de egresados de 7º grado con él, y yo con la peor cara de perplejidad porque no, porque yo no te conozco, yo te borré por completo de mi memoria. Y mi amiga de la secundaria. La única, yo no soy de andar en rebaño; éramos ella y yo y algún que otro satélite pero básicamente ella y yo, por más de 6 años. Y ahora andá a saber por dónde anda.
Y hay otras personas que no. Que las conocés y sabés que van a durar años y años. O capaz que no, pero son tatuajes.
Hay personas que las conocés y ya sabés que son el mundo.