No, lo que más me gusta es cuando la gente trata de justificar su uso del término negro para intentar no quedar como un mugroso racista:
"... ese es un negro de mierda, pero yo no digo negro de piel, ¿eh?, yo digo negro de alma..."
"... sí, pero aparte esa... ¡esa es una negra! Ojo, no lo digo mal, porque de última cada uno es del color que quiere (?!), pero es... una negra..."
"y está todo lleno de negros, pero no de los de áfrica, con esos todo bien, ojo. Yo digo los negros, ¿viste?, los otros, los de la villa..."
Todo esto es tan cierto como que Telerman es pelado.
lunes, 30 de abril de 2007
domingo, 1 de abril de 2007
Se supone que ninguna persona puede tener más de una pareja a la vez, que el ex de una amiga es sagrado, que la hermana de un amigo es intocable. No existen leyes formales acerca de esto si no hay matrimonio de por medio, pero sí hay códigos sociales cuya violación conlleva una condena moral importante. Sin embargo, la gente tiene más de una pareja a la vez, las amigas salen con los ex de sus amigas, y los amigos tocan a las hermanas de sus amigos. Es evidente que el código intenta restringir un tipo de comportamiento que lo sobrepasa. Ocultar toda una manera de vivir es morboso e hipócrita. Entonces, ¿por qué no cambiar el código? ¿qué es exactamente lo que uno defiende cuando elige vivir de acuerdo a tal o cual arbitrariedad de su cultura, y ante quién baja la cabeza cuando opta por no cambiar eso? En la era de la extrema practicidad, la gente vive acomodando su comportamiento a una ética que contradice sus deseos más elementales. Eso es entorpecerse la vida.
jueves, 16 de noviembre de 2006
CINCO años tenía el nene. Era uno de los hijos de un ex jefe. No me acuerdo dónde estábamos ni qué estábamos haciendo, pero de pronto alguien apareció con un cassette. Se lo dio al nene, que lo agarró, lo miró, lo dio vuelta, hizo girar la cinta con un dedito, intentó abrirlo, y finalmente preguntó:
— ¿Y esto en qué parte de la compu se mete?
lunes, 13 de noviembre de 2006
PEBETE: si realmente ella te gusta...
* Preguntale dónde trabaja, y cuando te contesta que trabaja en un call center, preguntale por qué será que siempre necesitan gente, haciéndole notar el nivel de renunciantes y lo horrible que es su trabajo.
* Hablale de lo eficaces que son los métodos para aprender inglés en el instituto en el que estudiás. Explicáselos todos, bien detalladamente, incluyendo la parte del video y lo de contestar las preguntas sobre el video, y buscar las palabras que no entendiste en el diccionario. No te olvides del video. Si es necesario, despertala y explicáselo de nuevo.
* Después de haber dejado pasar los dos o tres minutos de silencio insoportable de rigor, arrancá con lo del pianito. Decile que vos tenés un teclado pero está roto y por eso no tocás más. Que no sabés si mandarlo a arreglar o comprarte otro, porque en realidad no tenés idea de lo que tiene.
* Luego de cinco minutos de silencio, comentale que primero vas a ver si es el transformador.
* Su amiga le manda un mensaje de texto diciéndole que su abuela murió, y ella te pregunta qué contestarle. Es la oportunidad de lucir tu profunda sensibilidad y tu agudo ingenio. Sugerirle que le conteste "uh, qué mal" o "algo así" es simplemente perfecto.
* Decile que es una suerte que haya vuelto a abrir Requiem. Seis veces.
* Dejá pasar media hora de tortuoso mutismo. Preguntale si recuerda tu pulsera de cuero con pinches. No importa si la recuerda o no. Comentale que hace mucho que no la ves y que, no estás seguro, pero sospechás que tu mamá pudo habértela tirado a la basura.
lo leí en
"Cómo tratar de ganarte a tu nueva amiga darki en el bondi y perder como en la guerra, dando un miserable y patético espectáculo al resto de los pasajeros".
Mueran.
jueves, 9 de noviembre de 2006
VOY a engordar hasta pesar 215 kilos y después voy a ir a "Cuestión de peso", sólo para ver bien de cerca a Andrea Politti con su cara de nazi de la gastronomía diciéndole a los participantes que debería darles vergüenza haber aumentado 300 gramos, implorarle a gritos al director que saque la foto de una participante antes de haber sido maquillada porque "parecía un muerto" y sumergirme en el humillante silencio de los imbéciles de la platea al escuchar que, sí, lo admito, me comí una galletita Oreo después del almuerzo. Bueno, dos.
Después, voy a reclamar mi remera con la inscripción "Banda Ancha" en el pecho, voy a poner tres panes de Trotyl en el estudio y voy a volar la mitad de Canal 13.
